Albert Rafols Casamada creció con la tradición de representar paisajes clásicos. Para él, y para varios de sus contemporáneos, los rasgos de esta tierra son una declaración de lo que la realidad fundamentalmente es: una conciencia inmediata del color, el suelo, el espacio y el tiempo. La capacidad de Casamada para capturar el estado de ánimo y el carácter de la luz que toca las llanuras catalanas definió sus trabajos anteriores. Nacido en 1923 en el seno de una familia artística (sus padres eran pintores), empezó a dibujar desde muy joven y estudió unos años de arquitectura en la Universidad de Barcelona antes de decidir ser pintor a los 25 años. Su formación académica impactó en su trabajo con un continuo sentido de la estructura. Una fase
figurativa temprana dio paso, gradualmente, a obras de abstracción de pleno derecho, inmerso en su continuo interés por el terreno y el entorno catalán. Le influyó considerablemente una exposición de las obras
expresionistas abstractas de Jackson Pollock y Mark Rothko en Madrid, a la que asistió en 1959. En ella encapsuló su propio deseo de incorporar el lenguaje de la modernidad de
vanguardia en sus propias pinturas, que están impregnadas de la tradición de su herencia latina. Además de ser un pintor de larga trayectoria, Casamada es también un poeta internacionalmente reconocido en el mundo hispanohablante. Su notable contribución a esta escuela catalana del
expresionismo abstracto, basada en la descripción lírica de la vida cotidiana, desempeñó un papel fundamental en el establecimiento y desarrollo del arte moderno español.